¿Existen las almas gemelas?

¿Se atraen los polos opuestos?

¿Por qué elegimos a él o ella como pareja?

La biología hoy más que nunca tiene algo que decir al respecto.

Tal como proponen las psicólogas M. Inés Pesqueira e Ivonne Ramírez, si bien desde la psicología tendemos a pensar que son las cogniciones y la voluntad lo que manda el hacer en la vida, las últimas investigaciones apuntan a que la impronta biológica y la genética juegan un papel preponderante en la elección de pareja.

Parte del equipo del Centro MIP participó en congreso Attachment, diferentiation & neuroscience in couple therapy, en San Francisco, Estados Unidos, donde grande expositores, entre ellos Helen Fisher, aseveran que entre el 40 y el 60% de nuestro comportamiento depende de nuestra biología. Sin lugar a dudas, un gran aporte para la psicología y para poder entender nuestras elecciones de pareja y los conflictos que emergen en éstas.

 

Amor, una cuestión de química

Existen distintos estadios del amor, en los que predominan distintas hormonas y neurotransmisores en nuestro organismo, produciendo que nuestras emociones y conductas varíen.

Cuando conocemos a una persona, nuestras hormonas comienzan a actuar. Es nuestro cuerpo el que en un primer instante nos da la señal de que esa persona nos atrae. Esto se produce por la activación de la testosterona, que provoca el impulso sexual y por ende, incide en que la persona quiera ser atractiva y vista por aquél que le interesa.

En un segundo momento, el amor pasa a ser romántico. Este es el estadio en el cual aumenta la dopamina y norepinefrina, y disminuye la serotonina. Es acá donde sólo se ve lo bueno de la persona amada, y se produce lo que algunos considerarían un estado de obnubilación de la consciencia.

En un tercer momento, los químicos que predominan son la oxitocina y vasopresina, que causan el aumento del apego y pertenencia, conformando un amor más maduro.

 

La biología de nuestra personalidad

Los químicos no sólo determinan los distintos estadios del amor, sino que también inciden en nuestra personalidad y elección de pareja. Helen Fisher, antropóloga especialista en biología,

propone que podemos entender nuestra personalidad en base a cuatro sistemas neuronales perfiladores que determinan los rasgos de personalidad. Propone que siempre predomina uno de estos tipos y hay otro que lo secunda. Los 4 sistemas son:

  • Exploradores

Hay predominancia de Dopamina: son personas entretenidas, toman riesgos, curiosas, les gusta conocer cosas distintas, tienen mucho humor, están en constante aventura, quieren ir a lo nuevo, tienen alta creatividad, son sensibles, evitan conversar de sí mismo, son más orientados a las cosas y abiertos sexualmente. Buscan parejas que los acompañen y no los paren en sus aventuras.

  • Constructores

Hay predominancia de la serotonina: Son calmados, sociales, precavidos, persistentes, leales, apegados a las reglas, ordenados, buenos administradores, frugales y ahorrativos. Buscan estabilidad y lo predecible, disfrutando de la rutina y la persistencia antes que el riesgo.

  • Directores

En este tipo predomina la testosterona: son personas muy directas, claros, rápidos, orientados a la acción, focalizados, con poca dificultad para tomar decisiones y analíticos. Son exactos, contenidos emocionalmente, estratégicos y competitivos. Buscan una pareja que los acompañe en el pensar.

  • Negociadores

Los negociadores tienen predominancia del estrógeno: tienen una mirada contextual, holística, son imaginativos, tienen habilidades verbales, son muy buenos lectores de lo no verbal, hábiles socialmente, intuitivos y flexibles de pensamiento. Se caracterizan por sostener opuestos y sopesar ambos, son agradables e idealistas. Buscan parejas de encuentro de alma, con quien se pueden conectar.

 

¿Qué funciona en la elección de pareja?

La investigación propone que existen ciertas combinaciones que son más compatibles:

En los polos opuestos, funciona la combinación de negociadores con directores: desde el punto de vista evolutivo, estas personas están buscando su complemento. El director busca estimulación intelectual, entonces la capacidad del negociador de articular ideas distintas, opuestas, es sumamente estimulante para el director. La capacidad que tiene éste de focalizarse y elegir, por su parte, calma al negociador en su estar en polos opuestos y no poder decidirse.

En almas gemelas, dos constructores funcionan bien, en la medida que compartan valores, ya que suelen compartir una misión en la vida, tendiendo a ser altruistas. También funcionan bien dos exploradores, que buscan compañeros de acción, de novedad y de pasarlo bien.

 

¿Y qué pasa con las dificultades en pareja?

No por estar emparejado con un tipo complementario o similar no van a existir los problemas en pareja. Las psicólogas proponen que las dificultades están en cómo manejamos las diferencias, y ahí es donde hay que poner el esfuerzo al ayudar a las parejas con dificultades. Éstas suelen verse en peleas, críticas, en querer cambiar al otro, alejándose de sus partes o defenderse. En términos de la biología, las diferencias con otro pueden ser consideradas antagónicas, activando los sistemas de alerta, es decir de ataque o huída, por lo que se focaliza la persona mirando sólo algunos aspectos. Tal como propone María Inés Pesqueira, hay una serie de supuestos con los que se rellena la conducta del otro con los propios lentes. Lo importante es poder mirar la conducta del otro desde lo que el otro es, no desde lo propio, ya que si lo hacemos así no estamos viendo a la otra persona y por lo mismo no estaríamos emparejados con un otro distinto, sino que estamos pretendiendo que sea uno mismo.

 

¿Y cómo solucionamos las diferencias?

Es importante validar la forma de ser del otro, entendiéndolo e invitándolo a entenderme a mí, no desde una postura antagónica, sino desde el ser equipo. Sólo sabiendo esto, se pueden conciliar las diferencias y crecer. Las parejas pueden elegir antagonizarse al verla diferencia como una amenaza, y usar la energía en acusar y defenderse, alejarse o atacar. Sin embargo, las parejas también pueden optar por jugar en equipo, lo que se logra al no sólo tolerar las diferencias, sino que al explorarlas, mirar la oportunidad que significa el complementarse. Ahí está la clave, utilizar la diferencia como una oportunidad para bajar el sistema de alerta, para estar abiertos al cambio y a la diversidad.

 

Por Ps. Marcela Solar Rodríguez